Científicos aclaran el distinto mecanismo de memoria y aprendizaje de
hombres y mujeres
El estudio, realizado a nivel experimental con ratas, explica los
diferentes efectos, en función del sexo, de las lesiones cerebrales y
su rehabilitació n
Un grupo de psicólogos de la Universidad de Oviedo acaba de
esclarecer la diferencia de sexo en las redes cerebrales implicadas
en el aprendizaje y la memoria. La investigación, realizada con ratas
en el laboratorio, podrá ayudar a explicar la distinta incidencia en
hombres y mujeres de los trastornos de aprendizaje o las diferencias
de sexo en cuanto a los efectos de las lesiones cerebrales y su
rehabilitació n.
Dirigida por el profesor Jorge Luis Arias Pérez, la investigación
consta de dos partes, que serán publicadas en las revistas
científicas «Journal of Neuroscience Research» y en «Neuroscience» .
En la primera, el grupo de investigadores del laboratorio de
Psicobiología demuestra que las hormonas sexuales durante el
desarrollo cerebral pueden modificar la población de astrocitos en el
hipocampo, un centro cerebral clásicamente relacionado con el
aprendizaje y la memoria. Este trabajo guarda relación con otros
resultados obtenidos por este equipo de psicólogos, en los que se
constató a escala experimental que los niveles de las hormonas
sexuales testosterona y estradiol influían directamente en las
capacidades de aprendizaje de orientación espacial durante el
desarrollo de los roedores.
Actuando sobre las células de glía (unas células auxiliares que
protegen y llevan el alimento a las neuronas), las hormonas sexuales
pueden modular indirectamente la comunicación entre las neuronas, por
ejemplo, modificando su metabolismo energético, asegura Arias Pérez.
En relación con este último aspecto, la doctora Nélida Conejo,
investigadora perteneciente a este grupo que figuró en la nómina de
equipos de excelencia investigadora del Principado, también ha
estudiado los cambios en el metabolismo energético en diferentes
regiones cerebrales en ratas de diferente sexo durante una prueba de
aprendizaje espacial.
Sus resultados indican que el metabolismo energético de distintas
regiones cerebrales varía de distinta forma según su sexo para una
misma prueba de memoria espacial. Esta investigación plantea la
hipótesis de que se empleen sistemas de memoria diferentes según el
sexo, o bien que las mismas zonas cerebrales puedan participar con
distinto orden secuencial en los machos frente a las hembras. Una
parte de estos resultados, que acaban de ser aceptados para su
publicación en «Neuroscience» , indica que las relaciones metabólicas
entre neuronas y células de glía son especialmente relevantes para
explicar los mecanismos de aprendizaje y memoria. Según Arias Pérez,
el conocimiento de estas diferencias de sexo en las redes cerebrales
implicadas en el aprendizaje y la memoria contribuirá a explicar, por
ejemplo, cómo los problemas de aprendizaje o las lesiones cerebrales
afectan de distinta forma a hombres y mujeres.
Cajal, en el centro del debate
La idea de que las células de glía, afirma el profesor asturiano,
podrían desempeñar un papel esencial en la comunicación cerebral no
es nueva, ya que fue propuesta hace más de sesenta años por los
neurobiólogos. Sin embargo, continúa, no ha sido hasta finales de los
años noventa cuando han comenzado a desentrañarse los mecanismos
biológicos mediante los cuales neuronas y células de glía se
intercomunican durante la actividad cerebral.
A pesar de que las neuronas siguen siendo aún consideradas por la
mayoría de los científicos como protagonistas exclusivas de la
comunicación cerebral, distintas investigaciones comienzan a desafiar
esta teoría defendida por Ramón y Cajal hace justo ahora un siglo.
Sostiene el psicólogo que, aunque las neuronas producen los impulsos
nerviosos y sustancias químicas (neurotransmisores) necesarios para
su comunicación, las células gliales son capaces de modular tanto la
velocidad de estos impulsos como controlar los niveles de estos
neurotransmisores liberados.
Siempre según la explicación de Arias Pérez, hace unos años se
descubrió que también las células de glía tienen un sistema de
comunicación eléctrica aún más rápido que el empleado por las
neuronas. Además, se ha identificado un tipo particular de células de
glía, conocido como astrocito, que parece desempeñar un papel clave
en el metabolismo energético de las neuronas, mediante el que éstas
obtienen la energía necesaria para su comunicación.
De este modo, los astrocitos progresivamente se están convirtiendo en
las «estrellas principales» de la comunicación cerebral, dado que su
papel es fundamental para su formación, maduración y mantenimiento.
Estos últimos hallazgos han fomentado las investigaciones acerca de
la relación entre neuronas y células de glía y su posible implicación
en los procesos de aprendizaje y la memoria. Neurobiólogos franceses
han demostrado recientemente que las células gliales intervienen
indirectamente en los mecanismos del aprendizaje y la memoria en
ratas. Ahora, el grupo de científicos del departamento de Psicología
ha dado un paso más al demostrar que las hormonas sexuales pueden
modificar la comunicación de las neuronas, lo que tiene especial
relevancia en el citado campo del aprendizaje y la memoria.
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Nota: …… oO
Alicia
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Ya me recuperé un poco más. Todos debemos tener igualdad de oportunidades, por eso no estoy a favor de la LVG. Pero esta evidencia es un arma…
Es una noticia de la que debo alegrarme, entristecerme? cómo vamos a reaccionar cuando se investigue un poco más y se demuestre que hay diferencias de comportamientos (por que los hay, lo que pasa es que aun no se le está dando todo el bombo que se quiere).
A ver cuando me largo al Amazonas y me pierdo un poco….
Quitate la venda,
Aquí no hay guerra