Pérdida de Deseo
Publicado por aliciawolf en Abril 15, 2007
“Siempre deseamos aquello que no tenemos”
… y lo que se tiene, se mima menos. Éste es uno de los mayores problemas que sufren las parejas, y sin embargo, uno de los más ocultos, el menos hablado, por lo menos dentro del dúo. Sin embargo solo debemos acercarnos aun corrillo de amigos de confianza para encontrar esas carencias afectivas.
Si lo hablas con tu pareja corres el riesgo de que uno de los dos se sienta abandonado y menos atractivo, y si no lo comunicas, además de que tu pareja va a notar la falta de receptividad de igual manera, es probable que tú mismo te frustres por ello y acabes lanzandote a una aventura con otra persona, sin tener realmente necesidad de ella. (la oportunidad de probar sexo fuera de la pareja puede fundionar muy bien en algunas y en otras ser un autentico desastre).
Cuando uno de los miembros sufre de falta de deseo (que no quepa duda de que es algo que se sufre), el consejo que se suele recibir de personas cercanas, incluso de algunos profesionales, es el de “prohibición del sexo” (no recomendable). De este modo la pareja evita situaciones de presión, agobio, y se toma la decisión de que el juego sexual surja sin que el uno se lo pida al otro. Lo único que se consigue con ésto es evitar el problema.
A continuación corto y pego un artículo en el que se descifran algunas claves para poder superarlo.
“PERDIDA DE DESEO EN PAREJAS ESTABLES”
Es cierto que muchas parejas estables, satisfechas en cuanto a su
relación afectiva, sin especiales problemas en la convivencia, y con
un historial de relaciones sexuales sin nada digno que mencionar, ven
como el paso del tiempo, la rutina, la falta de sorpresas en su vida
sexual, hace que la frecuencia de relaciones sexuales disminuya de
forma notable. No es inevitable que pase pero sí es muy habitual.
El ser humano es una criatura que en buena parte se mueve por la
curiosidad, por el deseo de conquista, por el estímulo que le suponen
los retos, las dificultades. Cuando estos ingredientes faltan de
manera más o menos permanente su deseo sexual baja.
En muchos casos el deseo, el interés sexual, baja al unísono en ambos
miembros de la pareja, pero lo más habitual es que se detecte primero
en uno de ellos. En estos casos el otro suele llenarse de
preocupaciones: ¡ya no le gustaré! ¡Tendrá un amante! ¡Habrá dejado de
quererme! En general estas preocupaciones son injustificadas, aunque
por supuesto en algunos casos concretos no lo son. La relación a
partir de esta inquietud de uno de ellos empieza a resentirse.
¿Soluciones?
Hay dos medidas que se deben adoptar para hacer frente a esta
monotonía y a la perdida de deseo sexual que de ella se deriva. Por un
lado a nivel sexual, por otro y lo más importante buscando metas y
retos conjuntos en lo no sexual.
Variaciones y juegos sexuales pactados con la pareja para introducir
novedad y que pueden ser muchos:
a.. Hoy yo soy pasivo y tu me haces
b.. Esta vez yo hago de mujer y tu de hombre
c.. Jugar con hielo a estimularnos
d.. Hacerlo en un lugar distinto
e.. No buscar la penetración
f.. Ver como nos masturbamos cada uno a sí mismo
g.. etc. etc. etc. etc…
Aunque lo importante no es tanto lo que de nuevo se haga como el
permitir que nuevos estados de ánimo afloren en los encuentros
sexuales. Quiero decir dejar que salga ese deseo de pasividad que
puedo tener en un momento dado aunque no acostumbre a ser pasivo, o
hacerlo despacio porque me apetece aunque habitualmente mi forma de
hacerlo es con rapidez (o al revés), o dedicarme a disfrutar con la
mirada más que con las manos, el pene, o la vagina, porque hoy estoy
en plan contemplativo. por poner algunos ejemplos
Pero la forma más importante de evitar la monotonía y perdida de deseo
sexual es tener, juntos, metas y retos en común. Los ejemplos pueden
ser muchos:
a.. Proponernos tener más amigos porque alternamos poco con la
gente
b.. Poner ese negocio que tanta ilusión nos hace tener
c.. Tener un hijo
d.. Mejorar las relaciones con tu familiar
e.. Cumplir ese sueño de hacer un viaje a.
f.. Conseguir un nuevo reparto de las tareas domésticas
g.. Hablarte de eso que nunca me atreví a contarte
h.. Etc.
Si es verdad que la relación está constituida sobre buenos cimientos
de cariño, respeto y deseos de ser felices estos consejos pueden ser
muy útiles. Naturalmente que la pérdida del deseo puede deberse a
causas más profundas y que pueden requerir la intervención de un
profesional de la psicología.
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