Esto no te convierte en mejor persona, simplemente, hay veces en las que juegas un papel, y esta vez, me toco el otro. No soy ningún ángel por haber pasado por esto, pero también hay que entender que no estaba tan demonizada como me hizo creer.
Salía de mi primera relación de años con un trauma horrible: me había vuelto literalmente loca por mi primer amor, resonaban en mi cabeza las culpabilidades de haberle acosado tanto por teléfono, haberle perseguido y haberle sometido a continuos cuestionarios por mi desconfianza hacia sus actos.
Lo único que hizo la Psicóloga de la Seguridad Social al ver pasar “mal de amores” por nuestra ruptura, fue recomendarme “La mujeres que aman demasiado”, el resto me lo tuve que currar yo sola, y así fue, que me lo curré mal.
Había rehecho mi vida, mi grupo de amigos, mis gustos, vamos, no sabía que tenía tantas aficiones ni un gusto tan arraigado por la música, no me había dado cuenta hasta que salí de aquella relación, en la que mi único gusto era él.
Y entonces apareció él. 5 años mayor que yo. Y se encaprichó de mi. Su excentricidad y aire bohemio me llamaban mucho la atención, su obsesión por invitarme al cine sin conocerme prácticamente. Nos hicimos amigos, él quería algo más, pero yo no estaba segura. Todos los días me enviaba por lo menos 17 sms al movil, y como yo no tenía dinero para subvencionarmelo, él me lo recargaba…. Se pasaba los días regalandome cosas…..
Un día nos enrrollamos. Pero yo no quería nada más, por eso le mostré mi arrepentimeinto por haber jugado con sus sentimientos. A partir de ahí pasó un mes en el que jugabamos a enrrollarnos, despues yo le decía que no estaba segura, él lloraba y varias veces decidió que dejasemos de vernos por que lo pasaba mal estando enamorado de mí. Yo aceptaba por que le entendía, pero siempre volvía a llamarme al día siguiente.
Me fui de vacaciones un mes, la distancia me hizo pensar más en él, y a la vuelta empezamos a salir. Sí, empezamos a salir.
Fueron dos meses de cuento, maravillosos. Y de repente todo una noche se torció.
Salimos una noche en las fiestas de su barrio con sus hermanos y una amiga mia, no sé por qué, sus hermanos y mi amiga acabaron discutiendo y ella llorando. Mi novio y yo empezamos a discutir por que yo defendía a mi amiga y él a sus hermanos.él caso es que tan tozudo se puso que le solté tres palabras, duras, pero eran reales, y no quería lastimarle, era una forma de defender lo que estaba pasando entre sus hermanos y mi amiga. Y le sentó fatal……
Sus hermanos y mi amiga se fueron, él se metió en el portal , no me hablaba, y yo quedé fuera esperandole.
… Pasaban los minutos y él no bajaba, y le ví asomarse en la ventana de su habitación. Me miró con semblante duro y cerró la ventana.
Empezó a llover. Yo le esperaba, bajo la lluvia pues no tenía donde taparme, bajo su ventana, y él no venia. Hora y media más tarde la puerta del portal se abrió y él llevaba una toalla, me hizo entrar y mientras me secaba y yo lloraba muerta de un ataque de nervios, me besaba la frente y me decía: “no volverá a suceder, lo siento, no volverá a suceder”.
Pasaba el tiempo y las cosas iban torciendose más y más. Cada vez tenía peor caracter, nunca sonreía, comenzó la apertura de un restaurante y prácticamente nos fuimos a vivir allí, al almacen, donde habia una cama. Nos pasabamos el día dedicados a su reforma, pintando paredes, moviendo muebles, limpiando la cocina, etc. Jamás me dió las gracias por toda mi dedicación.
Él se volvió una persona sombría, malhumorada, y si quería verle tenía que ser o en el restaurante o en su casa, nunca saliamos, nunca paseabamos.
Ya no me cargaba el movil, ya no me regalaba nada, ya no me besaba. Yo empezaba a sentirme menos atractiva, menos guapa, ya no me tocaba con pasión. Y sus críitcas hacia mi se endurecieron: todo lo hacía mal, cuando hablabamos de algún tema a solas o delante de sus amigos, eran continuos sus “callate que eres idiota, callate que no dices más que tonterías, tú eres gilipollas”.
Abrió el restaurante, y en el almacen teníamos “nuestra casa de fines de semana”. Pero si quería verle tenía que suplicarle de rodillas, casi nunca quería que nos viesemos, nunca quería salir de noche conmigo, pero para salir con sus amigos sí estaba dispuesto, yo no tenía con quien salir de noche, por que esta vez fue él el que por sus celos me apartó de mi amigos, no quería que les viese, le parecía mal.
Llegó un momento en el que empecé a dejar de hablar, me volví introvertida, todo se debía al miedo que cogí a hablar. Yo era muy espontanea, y a veces, había cosas que decía (tonterías, os aseguro que eran auténticas tonterías) que le parecían mal. ¿Creeis que me lo decía? No.
Simplemente me castigaba con dejar de hablarme el resto del día. Yo no sabía lo que sucedía a veces incluso se enfadaba por cosas que habia dicho el día anterior. Y de repente él enmudecía. Le preguntaba que pasaba y me decía: “tú sabrás qué has hecho”. Y yo no tenía ni idea…..
al final del día acababa diciendome lo que le había parecido mal , pero me tenía todo el día de los nervios y sin hablarme.
¿El sexo?Cada vez que tenía tiempo libre se sentaba en la cama y se ponía a jugar a la videoconsola. No me hacía caso. Cada noche, despues de cenar, nos acostabamos, el me desnudaba, me penetraba, sin darme ni un solo mimo, y se corría.
Se daba media vuelta. “Buenas noches”. No me respondía. Y mientras él dormía yo pasaba la noche llorando. A veces me oía, me decía que me callase y seguía durmiendo.
Una noche, me negué a tener sexo con él. Me gritó, me dijo que con él estress del trabajo, tenía que desahogar de alguna manera. Y que si yo no le daba lo que quería, tendría que buscarlo fuera, aunque fuese en un prostibulo. Al día siguiente, se rió y me dijo que lo del prostíbulo era una broma. Pero en fin, eso era yo, un desahogo.
A veces, se emborrachaba a solas, y cuando yo llegaba, había destrozado algo, y no me decía que le pasaba, solo sabía que estaba enfadado y que no quería hablarme.
Un día le dije que no aguantaba más, que necesitaba un tiempo. Realmente no quería dejarle, quería que con la distancia él viese lo que pasaba y cambiase su actitud. Esa tarde lloró en mis brazos, “Alicia, te prometo que cambiaré, cuando volvamos te prometo que todo será distinto”.
Pero dejó de llamarme. Al contrario, era yo la que siempre le llamaba. A veces me decía que fuese a verle. Tras una primera situación tensa, luego nos enrrollabamos, y acababamos en la cama, no recuerdo relaciones sexuales más intensas que aquellas.
Luego, educadamente se despedía y me echaba de su almacén.
Pasó el tiempo, yo le preguntaba cuando ibamos a volver, pero él decía que no lo sabía. Al final nuestra relación era puramente sexual.
Una tarde me hizo quedar con él:
“¿Qué pasa si te digo que no quiero volver contigo?”
Empecé a llorar y a preguntarle por qué
“Por que pides demasiado en una relación. No puedo estar contigo, no puedo darte lo que pides. ”
No sé por qué , acabó gritandome y diciendome que era inaguantable. Y se fue y me dejó tirada en un banco en la calle.
Esa noche le llamé por teléfono y mientras yo me arrastraba como un perro suplicandole volver, él me insultaba y me decía que le dejase en paz.
Pasé dos meses encerrada en la cama con la persiana bajada. Me quería morir, vomitaba, y lo peor, es que me sentía culpable por todo, creía que era normal que me dejase, creía que era insoportable, que la culpa de todo era mía, por que calro, como en mi primera relación yo lo había hecho mal, en esta segunda, también….
Poco a poco recuperé mi vida, no sé cómo salí, recuperé por segunda vez amistades, volví a la universidad, etc…
Pero seguí muy enamorada de él. Comenzamos una especie de amistad, a veces nos liabamos, averigué por qué me había dejado…. había conocido a otra chica que le dió la patada.
Lo pasaba fatal, estaba muy enamorada de él, pero solo podía ser su amiga y a veces, un agujero donde él descansaba. Otras veces, se encaprichaba de alguna otra chica, y me llamaba a altas horas de la madrugada para consolarle mientras me hablaba de lo muy enamorado que estaba. y yo consentía porque le amaba……
Y dos años despues, me desperté, y me dí cuenta de que yo no había tenido la culpa, y le escribí un email en el que le conté todo lo que me había guardado durante años….. Y por primera vez en su puta vida me pidió PERDÓN.
Ahora guardo una buena relación con él, distante, pero en la que queda el cariño, por que no soy capaz de odiar. ahora le veo y pienso: ¿cómo pude estar tan ciega? ¿Qué veía en él que me volvía tan sumisa? No lo sé.
Las consecuencias de lo que dejó en mi, aun siguen torturandome.
Nunca sabes qué papel te va a tocar jugar.
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